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Recomendaciones laborales sobre patologías cervicales

Recomendaciones laborales sobre patologías cervicales

20:03 27 mayo in Artículos, Medicina Laboral
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Las causas más frecuentes de las patologías cervicales, como cervicalgia, la cervicobraquialgia o el hombro doloroso, no son producidas por un traumatismo, son funcionales.

Anatómicamente, el miembro superior se sostiene fijándose en la columna, predominantemente cervical, y en partes blandas (músculos, ligamentos y articulaciones).

Es importante hacer notar que en todas nuestras posturas, la gravedad actúa empujándonos hacia abajo y adelante.

Todo esto hace que debamos soportar nuestro brazo y nuestra cabeza “colgando”. La tensión que se genera al mantener la cabeza en un ángulo de 60 grados, es de hasta 27 kg.

Además, la postura de sedestación (estar sentado), anula ciertos mecanismos de nuestra fisiología motriz, dejando más expuestas a estas estructuras a la lesión por agotamiento.

Cuando diseñamos correcciones en los puestos de trabajo, estamos pensando en anular posturas que al mantenerse en el tiempo, pueden ser nocivas.

Lo primero que aparece en la patología es la contractura muscular y el agotamiento por mala postura. Aparece cervicalgia, y el dolor puede extenderse a hombros y brazos. Con el paso del tiempo pueden producirse otras lesiones crónicas.

Estos síndromes posturales, se observan en trabajadores administrativos y en choferes de móviles.

Para un puesto de trabajo administrativo, donde usamos una computadora o notebook, y estamos sentados sugerimos:

  1. El monitor debe estar a la altura de los ojos. Si trazo una línea entre la pantalla y mis ojos, esta debe ser horizontal. Esto evita que inclinemos hacia adelante nuestra cabeza.
  2. Es buen hábito aprender a escribir sin mirar el teclado.
  3. Si usamos mouse, el mismo debe permitir el apoyo de la base de la mano sobre el escritorio. Este apoyo debe ser cómodo y mullido. Se recomiendan pads ergonómicos, con almohadillas que encajan en la zona de la muñeca.
  4. Los antebrazos deben estar apoyados cómodamente sobre el escritorio de trabajo, a cierta altura, de manera que trabajemos con los antebrazos horizontales. Se recomienda estar a la altura de la base del tórax, y no más bajo. (recuerden: no deben “colgar”)
  5. Esta postura puede regularse de dos maneras, dependiendo del tipo de constitución física que poseamos (piernas largas, torso corto…). Podemos regular el alto de la silla de trabajo, o la altura de la mesa de trabajo.
  6. Existen sillas ergonómicas muy eficientes. Las mismas aplican los principios que mencionamos aquí. Además cuentan con un punto de apoyo en la zona de la nuca, lo que nos permite descansar los músculos que sostiene erguida la cabeza.
  7. Es muy recomendable cambiar de posturas frecuentemente, y limitar el tiempo de trabajo, alternando el mismo con intervalos de descanso, 5 minutos son suficientes.
  8. Recordar: nuestra postura natural por excelencia es estar de pie. Todo lo que realicemos en esa postura es funcionalmente correcto.
  9. También podemos hacer algún ejercicio que movilice nuestro cuello y hombros. El movimiento alivia la contractura secundaria a malas posturas.
  10. Al dormir, también debemos adoptar posturas correctas. Es importante que la cabeza se mantenga en eje con el resto del cuerpo. No debe colgar hacia abajo, o estar levantada.

Estos consejos permitirán evitar vicios posturales que son punto de partida de síntomas y afecciones.

Es importante saber que cuando aparecen los primeros síntomas debemos prestar especial atención a la resolución del problema de inmediato, evitando así la cronificación de la patología.